José Manuel Martínez Sánchez - Meditación y no-dualidad
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Hay un momento en el que la búsqueda termina. Era muy sencillo todo, simplemente te das cuenta de que siempre, sin excepción, estás perfectamente encontrado. Y sólo hay paz, paz solamente, y mucho amor.
La presencia silenciosa es un bálsamo sanador que disuelve la identificación compulsiva con los pensamientos. Si hay presencia plena, hay este instante siendo en ti, en la conciencia. Este instante lo llena todo, la aparición del mundo, momento a momento, sin un hacedor, desde una receptividad clara y nítida, te acoge en un silencio contemplativo de paz profunda. En este silencio no hay esfuerzo por hacer o dejar de hacer, por pensar o no pensar, simplemente eres llenado en la profunda apertura de la presencia. Lo visto, lo escuchado, las sensaciones… son acogidas sin rechazo, espontáneamente, en total apertura. Abrirse a la presencia te ubica en un silencio consciente clarificador. Las sombras que proyecta la mente se disipan y solo queda la luz del ser, de solo ser, en el silencio del corazón.
No necesitas pensar para respirar, para sentir, para escuchar el agua de la lluvia, para oler una flor, para amar. No necesitas pensar para contemplar un atardecer, para pasear por un bosque. No necesitas pensar para ser, para existir aquí y ahora, para escuchar el silencio que brota en la no mente. Cuando no hay pensamiento y respiras, no hay alguien que se observa respirando, solo hay respirar. El pensamiento crea la idea de un yo que hace “cosas”. Pero el ser está más allá de un sujeto-objeto, de un alguien… El ser no se puede limitar. El pensamiento es una composición de significados. Significados que están enmarcados en una palabra. Son símbolos que representan la realidad. Pero la realidad no es el pensamiento. Es más, el pensamiento altera y nos aleja de la realidad. La realidad puede ser presenciada, sin más, en la pura conciencia atenta antes del pensamiento. Ahí se encuentra el espacio de la meditación, en la conciencia sin nombre ni forma, no alterada por un yo separado...
Presencia es lo que aparece en el momento presente sin que haya nadie que lo reclame. Solamente hay visión. ¿Quién ve? ¿Qué es visto? Las palabras no pueden definirlo ni atraparlo. Solo la visión es uno con lo que ve al igual que el agua es una con el océano. En cuanto hay separación hay dualidad. ¿Y quién puede generar qué dualidad cuando no hay nadie que vea? ¿Quién puede diferenciar entre el que ve y lo visto sin dejar de ser visión, sin dejar de estar presente? Este es el único instante que puede ser visto y a la vez que nadie vio.
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